Mourinho  este año no pudo controlar el vestuario del Real Madrid

Arturo Deleón / GM5

iql2hfa8kks5q78q4ag3Tengo muchos muy buenos amigos que sonmerengues y hablando con muchos de ellos, me comentan que están tristes porque este año no vieron ningún título. Algunos me dicen que ganaron la supercopa española en agosto y que eso cuenta en este año aunque sean resultados del año pasado los que dieron la oportunidad de competir.

Realmente no me gusta que el Real Madrid no ganara nada este año. Hace dos años le arrebataron la copa al poderoso Barcelona y el año pasado ganaron una liga en la que rompieron los records de puntos y de goles. Ganaron una de dos supercopas y eso por errores muy puntuales.

Aún no me repongo de lo sucedido este año, pero trataré de analizar. Habrá quien estará de acuerdo con algunos de mis postulados, otros no.

La Liga fue prácticamente tirada a principios de temporada. Tal vez fue a propósito con el objetivo de conseguir la Champions. Esto último  me cuesta mucho aceptarlo porque el Real Madrid lucha con todo hasta el final, pero puede ser una cuestión táctica.

realmadrid_250413En la Champions fueron eliminados en semifinales por el Borrusia Dortmund que hizo un gran partido en casa. En ese juego siento que al Madrid le faltó una buena actitud y una buena estrategia para contrarrestar la velocidad y certeza de un equipo que supo moverse. No supieron detener a Lewandowsky que les metió cuatro tantos allí.

En el partido de vuelta –en el Bernabéu– lo intentaron, pero no es probable generar una remontada de ese tipo en solo quince minutos.

En la Copa del Rey el Atlético de Madrid fue más práctico y contó con mayor “suerte” y acabó ganándoles en un tiempo extra en que los blancos no jugaron a nada. Un gran logro para el cuadro del Manzanares que tenía más de trece años sin ganarles.

Pero, ¿por qué sucedió esto? Es la pregunta obligada sobre todo de mis amigos merengues.

Creo que en la respuesta hay varios factores que inciden en esta situación.

  1. El técnico este año no pudo controlar el vestuario del Real Madrid. Un club que está plagado de estrellas no es sencillo de manejar. Hay muchos egos disparándose por doquier. José Mourinho acabó sin hablarse o en muy mala relación con Cristiano, Pepe, Casillas, Özil y Sergio Ramos (por nombrar sólo a algunos pesos pesados, que se conocen y son evidentes). Y tal vez todos tengan razón en lo que piensan o sienten, pero era un momento en que los egos debían ponerse en segundo plano y entender que el Club está por encima de cualquier mortal. Florentino (el Presidente del club) hizo varios llamados a la cordura, pero no fueron respetados principalmente por el técnico.
  2. Fallos en los planteamientos tácticos y actitud. En algunos partidos jugaron excelente, pero cuando se encontraban con un rival de características principalmente ofensivas, casi siempre reculaban. Metían un gol y reculaban. Descuidaron mucho el “ataque estático” y defensivamente les hicieron mucho daño a balón parado. Buscaban matar al rival con la velocidad y empuje de Ronaldo, Higuaín y Benzemá. Estas dos últimos no estuvieron muy acertados de cara a portería este año y eso le pasó factura a un equipo que vio mermadas en casi 30% los potenciales goleadores que había logrado.  A muchos jugadores no se les vio la garra y el empuje del año pasado.  Desde mi punto de vista, a pesar de la tristeza manifestada, el que puso todo lo que tenía en cada partido fue Cristiano. Pero él solo no gana todos los partidos. Un club se basa en sus decisiones deportivas y desafortunadamente lo personal primó y  así fue el resultado en el campo. Lo que no logro comprender es cómo teniendo esa calidad de jugadores, muchos de ellos de “buen pie”, no se note el aprovechamiento de esas cualidades.
  3. Falta de liderazgo. Desde mi perspectiva, alguien tenía que haber cogido las riendas del club, y ese –para mí- era el Presidente. Se le dio al entrenador lo que pidió, hizo lo que quiso con el club (jugadores, cantera, personal del club, público, socios, dinero, etc.) para ganar una décima que nunca llegó. Los conflictos internos vieron demasiado la luz y la prensa, con tal de vender y ganar algunos adeptos, se aprovechó del momento y de las circunstancias. Y digo con esto, que a pesar de achacársele mucho del fracaso a la prensa, ésta no mete ni detiene goles.  Quiero hacer hincapié en que Mourinho a pesar de que es un excelente técnico, no supo conducir el ambiente mediático que en un inicio era sólo para él y de él.  Dijo el entrenador del Atlético de Madrid “la diferencia entre estos dos equipos es de 400 millones de euros”. ¿Hasta qué punto se le dio poder al técnico para manejar unos recursos que estaban fuera de su alcance? Tal vez en otros equipos lo haya hecho, pero no son el Real Madrid que cuenta con una historia que los llevó a ser el mejor equipo de fútbol del siglo XX. Y eso no estaba ni estará al alcance de ningún entrenador se llame como se llame. Había que poner en funcionamiento una maquinaria muy pesada y no hubo quien tirara del carro. Hubo quien lo intentó, pero intentar no es lo mismo que hacer.
  4. Obsesión. Una cosa es mentalizarse en un logro y poner objetivos y otra muy diferente es obsesionarse con ellos, a tal grado que dejan de ser alcanzables para convertirse en un “sí o sí”. La décima de la Champions estaba en boca de todos los madridistas. Se generó un revuelo que se fue convirtiendo negativamente en contra de los jugadores. No estaban disfrutando. Realmente estaban más que ansiosos por darle ese gusto a su afición. Pero el objetivo dejó de serlo para transformarse en una señal de alarma, más que un sueño era una pesadilla y eso no lo pudieron prever y mucho menos controlar. La decepción generada en este sentido, desde el sufrimiento que se tuvo contra el Manchester United, alcanzó en unas semis de Champions y en la final de la Copa del Rey, en la que no les salía nada y cada vez eran peores las sensaciones.

 

Tal vez estos fueron los factores principales, y tal vez todos no los sepan ni siquiera los jugadores, el técnico o el presidente. Cuento contigo para ayudarme a desenredar ésta madeja que a muchos amigos míos no los deja dormir en paz pensando en cómo será el próximo año.