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وجدة La bicicleta verde y el cine como liberación

Wadjda rompe los parámetros de medio oriente, trayendo una historia fresca, inteligente y gentil

Leonardo González/GM5

@leoreydelflow

 

Título original: Wadjda

Año: 2012

Directora: Haifaa Al-Mansour

 

Desde que escuché el título, La bicicleta verde (2012) supe que sólo habían dos posibilidades: que fuera una película interesante, o que fuera un bodrio mal logrado alos que el cine de artewannabe nos tiene acostumbrados. Este —a Alá gracias, si es que aplica— no fue el caso.

 

La tesis es sencilla: Wadjda es una niña de 10 años, en una familia tradicionalista árabe de clase media alta. Como muchos otros niños de su edad, es traviesa, es inteligente y es extremadamente sincera. No obstante su situación social, la niña desea tener una bicicleta, más que cualquier otra cosa. Sus padres no la apoyan, debido a que si monta una bicicleta podría perder la virginidad, y sería indigna ante los ojos de Alá. Esto la orilla a inscribirse en un concurso para recitar el Corán que, a posteriori, pudiera permitirle obtener el dinero para su bicicleta. Esta historia se desarrolla mientras, a la par, observamos a la madre de Wadjda—una mujer bella y suspicaz, enclaustrada en una casa solitaria, olvidada por su esposo debido a su imposibilidad de darle un hijo varón, embargada por el miedo constante de una posible segunda esposa.

 

Eso es La bicicleta verde. Nada demasiado elaborado.

 

Ahora bien, vayamos por partes. La bicicleta verde es una película que nos proporciona un vistazo más humano hacia una sociedad que occidente teme y prácticamente odia. Es una forma de humanizar a todos aquellos personajes que asesinas en cualquier juego de guerra en el Play Station.

 

La película se filmó en 2012 y, aparte de la genialidad que posee por sí misma, resalta por un aspecto en especial: es el primer filme dirigido por una mujer en la historia de Arabia Saudita. La producción contó con apoyo alemán, pero la idea, por supuesto, viene de la mente de la directora, quien se inspiró en su sobrina para realizar su ópera prima.

 

La película es de por sí entretenida. Sin embargo, hay que resaltar lo atinado de los diálogos, los cuales provocan tristeza, desolación y risas: todo en hora y media, todo provocado por esta niña de diez años, cuyo único deseo es andar en bici.

 

El vestuario, sin ser nada muy producido, resulta espectacular para los que estamos de este lado del charco: las mujeres, si quieren salir a la calle, se cubren completamente el cuerpo, los ojos, el pelo. Ellas esperan en casa. ¿Y los maridos? Ellos llevan una vida común y corriente: trabajan, salen con sus amigos, hacen reuniones…

Wajda1

La historia de Wadjda está plagada de simbolismos, y resulta evidente que la bicicleta es uno de ellos, pues representa la libertad, la liberación. Son las cervezas que Andy y compañía se toman en la prisión de Sueño de fuga (Frank Darabont, 1994) y la grabadora con la que escuchan polka los judíos refugiados en Una señal de esperanza (Peter Kassovitz, 1999).  Es la felicidad sobre dos ruedas.

 

El paralelismo que la directora maneja entre la felicidad de Wadjda y la frustración de su propia madre, regresan al público a la realidad, mostrando que la vida en el medio oriente es sumamente complicada para las mujeres. Si bien la protagonista crea su oasis personal, su futuro está probablemente confinado a la misma tragedia, la misma repetición.

 

Es importante resaltar que, tal vez el mayor acierto de la historia es que no se detiene a compadecer a sus personajes. Ni a las mujeres ni a los hombres. La directora manda un mensaje claro, en el que propone una historia de ritual de paso en una familia con problemas comunes y corrientes. Es como si defendiera esta tesis, y luego, como si nada, dijera: “Ah, por cierto, todo esto es en Arabia.”

 

Así, La bicicleta verde no recae en el cliché del mártir que, sobra decir, nos tiene hartos a todos.  Es una historia inteligente de una familia que enfrenta situaciones que la hacen caer, golpearse, y levantarse, de vez en vez. Es un tour de force en el que, o la gente se rinde, o aprende a vivir con el dolor y la injusticia para, eventualmente, alcanzar la redención…Oj’alá. (lawsha’aAllah).

 

La película se estrenó este 24 de abril.

6 thoughts on “وجدة La bicicleta verde y el cine como liberación

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