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Cerati y su vela que no se apaga

En la conmemoración de su cumpleaños, Gustavo Cerati continúa siendo uno de los grandes

Al final hay recompensas.

Gustavo Cerati, Zona de promesas

 

Leonardo González/GM5

@leoreydelflow

Gustavo Cerati se cuece a parte; eso todos lo sabemos. Su vida en sí parece sacada de una novela maldita. Es un ídolo de las masas, un mártir, un genio frenado. Es el portavoz de una generación—el idioma español cantando rock.

Conmemorando un aniversario más de su vida, aunque parezca extraño y casi burlón. Y es que Gustavo dejó de ser noticia hace mucho, debido a su condición física. Sin embargo, a Cerati se le debe recordar por muchas más razones.

Desde sus inicios en la música, en su natal Buenos Aires, demostró una afición notable por la música de bandas como The Police y The Cure, sus ejemplos a seguir. Junto con sus compañeros de ruta, Zeta Bosio y Charly Alberti, formó Soda Stereo, con quien grabó 7 discos de estudio, vendió millones de discos y recorrió el mundo de punta a punta. Sobra recalcar la importancia de esta agrupación, cuyas canciones e interpretaciones en vivo colocaron una base sólida para la música popular contemporánea en español.

A finales de siglo, y con la separación de su banda, Cerati continuó su travesía solista con discos que mostraban una variedad de estilos impresionante, denotando una vez más su genialidad. Pasando por temas como “Puente”, “Cosas imposibles” o la desgarradora “Crimen”, el argentino recorrió desde la música instrumental hasta los arreglos con cuerdas y guitarras eléctricas—todo estuvo allí siempre, y él lo regalaba a manos llenas.

El público mexicano en especial comparte un gran afecto por este hombre, y no es para menos. Así como Gustavo es uno de los consentidos, México siempre fue uno de los sitios preferidos del músico. No extrañe que sume más de 80 —¡sí, ochenta!— presentaciones en nuestro país, juntando aquellas con Soda Stéreo, y en su etapa como solista.

La relación con el público azteca entonces es algo más que familiar, dejándonos gratas presentaciones, en las que resaltan las del Palacio de los Deportes (1997), previo a la separación de Soda, su show en el Vive Latino 2007, ya como solista, o el mismo regreso triunfal al Foro Sol, en la reunión de la banda, con dos sold out en 2007.

gustavo-cerati

Así, el carisma que tan bien supo repartir Cerati lo llevó al pedestal en donde ahora se encuentra. Es por esta admiración que generó en todo el continente que en mayo de 2010, cuando sufriera el accidente cardiovascular que todavía lo mantiene en un coma inducido, el mundo se paralizó. Además, aunque su condición parece irreversible, el mundo mantiene encendida la vela que él mismo no puede.

Por eso y por mucho más, Gustavo Cerati es recordado —en vida— como un grande. Todo el respeto al que un músico podría aspirar, él lo tiene. Homenajeado por bandas como Roxette, U2 o La Ley, el mundo se encaja de mantener el empuje, la inercia que Gustavo Cerati nos enseñó a tener. Y es que como dice Vincent Freeman en Gattaca, “nunca guardó nada para el final”, pero para eso estamos nosotros, maestro…

 

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