Los escoceses dieron cátedra en el Pepsi WTC

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Leonardo González/GM5

@leoreydelflow

Anoche Travis regresó al Distrito Federal. Aunque sus fanáticos siempre van en aumento, los fieles permanecen apoyándolos. Eso fue uno de los aspectos indispensables para un buen show de rock, sonrisas, y una que otra lágrima.

Desde la primera visita de Travis a México las cosas han cambiado mucho. Aquellos que asistieran al recital de promoción del “12 Memories” en 2004 son completamente distintos; algunos se casaron, fueron padres; algunas parejas se separaron. Y es que han pasado diez años desde aquella noche en que la vida hizo justicia al país y Francis, Dougie, Andy y Neil nos demostraran que un buen show no tiene que consistir en alcohol, drogas y estridencia. No necesariamente.

 

Desde aquella velada en 2004, la banda de Glasgow se ha reinventado con discos como “The Boy With No Name”, “Ode to J. Smith” o incluso su más reciente placa, “WhereYou Stand”.

 

Lo que sorprende es que más allá de que Travis siga haciendo música, sigue creando verdaderos himnos para la audiencia: la gente que asistiera a su primer show nunca imaginó corear “Closer” o “Selfish Jean”. Y es que, después de discos impecables como el “Invisible Band” o “The ManWho”, ¿quién se lo espera?

 

Siguiendo la línea de artistas como Pulp, la banda que vimos anoche demostró que más allá de envejecer y perder la chispa, se reencuentran con ella de manera constante. Aunque claramente el tiempo se comienza a notar en los integrantes (pregúntenle a la barba de Fran) el público tampoco se queda atrás. Poco a poco se dejan de ver esos rostros adolescentes que ansiaban escuchar canciones como “Driftwood”, dando paso a una audiencia más madura y, por qué no, más adulta.

 

Así, la noche de ayer Travis nos hizo olvidarnos de esos diez años que pasaron desde la primera vez… Como dijera su contemporáneo, Jarvis, “Do you remember the firts time?”. Durante casi dos horas, la audiencia consistente en “chavos” de 25 a 40 años, se encargó de olvidarse de las responsabilidades, de la chamba o de pagar las cuentas. A diferencia del primer recital de los intérpretes de “Side” en nuestro país, pocos fueron los que propusieron un after; pocos fueron los que se veían tambaleantes por la cerveza, y así también, pocos iban con ropa meramente informal.

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Lo rescatable es que Travis es de esas bandas que siempre hace que la gente esté genuinamente feliz en sus conciertos. Literal. Existieron momentos en que, sin importar con quién fueran o si estaban hasta adelante o en la última fila, la gente sonreía de manera legítima. Y es que canciones como“Flowers in the Window” o “Happy” no pueden lograr menos.

 

Así, ayer nos tocó presenciar a una banda que, a diferencia de otras constantes en el país (véase Interpol o Coldplay),siempre traen algo nuevo que ofrecer. Ya sea a Fran corriendo de un lado al otro del escenario o a Andy trepado en los amplificadores, estos escoceses siempre nosdemuestran que un buen concierto no depende tanto de los visuales, siempre y cuando la interpretación sea limpia.

 

Como era de esperarse, Francis y compañía prometieron volver el próximo año, ya que tengan listo su nuevo disco. Prometieron también traer cosas nuevas, así como canciones viejas y la misma energía de todas las veces. Y el público, como siempre, prometimos regresar. Como la primera vez.

 

Setlist:

 

Mother

Selfish Jean

Pipe Dreams

Moving

Love Will Come Through

Driftwood

Warning Sign

Re-Offender

Where You Stand

My Eyes

Reminder

Writing To Reach You

Side

Closer

Sing

Slide Show

Blue Flashing Light

Turn

 

Encore:

Happy

Flowers in the Window

All I Want to Do is Rock

Why Does It Always Rain On Me?