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Ensayo Literario

A mar abierto.

Ensayo original deAi??Jaqueline GarcAi??a Tello.

Cuando mi cabeza se llenaba de nubes negras era como todo el miedo que tu presencia me traAi??a. No era un miedo de aquellos que no puedes controlar, ni del tipo que te atemoriza y ni siquiera puedes dar un paso por temor a que te daAi??e. Era del tipo que me hacia sentir nA?useas: insegura, más que cualquier persona en su primer dAi??a de trabajo, o en una clase de matemA?ticas impartida por el profesor más viejo de la escuela, o en un examen de admisión.

Más insegura que cuando vas a la playa y no ves realmente donde pisas, porque sabes que cada vez está más hondo de lo que tu cuerpo aguanta. SA?lo sientes que los problemas chocan contra ti a una velocidad rA?pida y brusca. Si, más bien eso era. Eras como el mar. Me ahogabas. Chocabas contra mAi?? y yo trataba de pararte, te perdAi??a la pista y la obsesiA?n que sentAi??a por ti crecAi??a cada vez más.

No sabAi??a realmente lo qué querAi??a, pretendAi??a que me llevaras entre las olas o querAi??a quedarme en una esquina para contemplarte: sólo verte y no cruzarme contigo. A veces, la inseguridad me traicionaba y no te miento llegue a derramar algunas lA?grimas ai??i??a lo mucho tresai??i??, pues me dolAi??a pensar que tal vez todas aquellas historias que me confiaste, las mentiras que dijiste para consolar a otros, aquellas humillaciones que les hiciste podrías también hacAi??rmelas a mAi??. Por eso es que nunca sabAi??a si lo que me mostrabas era sincero. Si realmente estaba confiando en alguien o como siempre seguAi??a estando sola.

Pero, tampoco te emociones. Aquellas pequeAi??as gotas que caAi??an en las noches no era de tristeza, sino de rabia porque todo mi mundo se relacionaba contigo y eso no estaba bien, eso sólo me hundAi??a. Jamás me habAi??a apegado tanto alguien, ese era mi miedo. No me gusta apegarme a la gente porque luego se van sin dejar huella.

Es cierto que te digo que no tengo sentimientos porque de esa manera te acostumbras a que no me puedes hacer sentir como los demás. Pero te equivocas, tu amistad me hace sentir todas las sensaciones posibles que puedan existir. A veces tanto odio, felicidad, nA?useas, rabia, dolor, que cuando todo se mezcla, no sAi?? sAi?? agradecer el que tA? estAi??s aqué u odiar el porqué nuestros caminos llegaron al mismo lugar.

Todo tu pasado, presente, futuro, incluso, me dan problemas porque nunca sAi?? sAi?? estoy haciendo un buen trabajo, o si soy parte de tus venganzas, o si tu furia se manifestará algA?n dAi??a contra mAi?? o si de verdad me alabas tanto como dices y no quieres perderme.

Tu historia me obsesiona, pero tonta yo por dejar que eso pasarA?. En un intento de controlar todo lo que se hacAi??a parte de ti se me saliA? de las manos. No… Como ya dije, no es amor ni enamoramiento ni siquiera atracción, es una amistad demasiado fuerte, una que me puede como nunca lo habAi??an hecho. Pero es normal, A?no? AsAi?? funcionas.

La mayorAi??a de personas que están cerca de ti quedan idiotizadas por tus ojos, tu bondad; por tu gracia sin saber que lo que haces es forzoso y toda aquella persona que se deja de ti la tomas y manipulas. Lo que me queda claro es que yo no soy toda esa gente. Pero entonces. Si se supone que conozco las partes peores de ti.

A?Por qué te sigo tan obsesionada mente?

No obsesionada como tus amigas anteriores, sino de otra forma, quizá como una bA?squeda incongruente por entenderte. Eso me agobia. Pero es capaz una amistad de causar tantos conflictos en la mente. Si sólo es amistad se supondrAi??a que deberAi??a estar disfrutando de ella, pero no puedo, me corrompe, las nubes regresan y llueven los pensamientos sobre ti. O tal vez, sólo se trate quizá de una conexiA?n máxima entre tA? y yo.

Aquel dAi??a que me confesaste tu problema en el cerebro, no sAi?? porqué no me fui asustada en el vagA?n que seguAi??a; no sAi?? porque no llame a mi madre aterrada para que me recogiera, tampoco porque no rompAi?? en llanto atemorizada; no supe cA?mo es que seguAi?? ahAi?? intacta, escuchA?ndote, riAi??ndome, nerviosa, intentando percibir tus facciones al decirlo; queriendo encontrar alguna pequeAi??a mentira que derramara la gota del vaso, sólo seguAi?? ahAi??, tratando de entenderte, de ver tu universo.

Me conectAi?? a ti de una manera igual de loca que las palabras que salAi??an de tu boca. Recuerdo perfectamente que parecAi??as más aterrado tA? al decAi??rmelo que yo al escucharlo; también que nos quedamos tiempo abrazados, no querAi??a soltarte, intentaba casi leerte el pensamiento como en esas novelas de ficción, y sAi?? tal vez suene muy loco pero por cA?mo lo estoy viviendo.

AsAi?? como el amor también la amistad puede consumir a una persona. No he perdido la opciA?n de que también yo tenga problemas mentales, pero eso sólo es una justificaciA?n más que mi mente crea para entendernos a los dos.

 

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