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Se recupera población de especies en extinción en México

Se incrementó la población de parejas reproductivas de águila real en un 75% con respecto a 2012, y de flamenco rosado del Caribe en poco más del 33%.Hay 800 ejemplares de jaguar más que en 2010; se duplicó la guacamaya roja, al pasar de 297 individuos en 2012, a 600 en 2018, y el bisonte americano de 37 ejemplares a 182 en el mismo periodo. 

 

Redacción / Revista GM5 

editor@gm5.com.mx

México es el cuarto país más biodiverso del mundo y es hogar de aproximadamente el 12% de las especies del planeta. Se trabajó en la conservación de especies en riesgo y en la reintroducción de algunas de ellas a su hábitat natural, entre las que destacan diez casos de éxito: águila real, berrendo peninsular, ballena gris, cóndor de california, guacamaya roja, pavón, jaguar, lobo gris mexicano, bisonte americano y flamenco rosado del Caribe.

Se ha informado el registro de 142 parejas reproductivas de águila real (Aquila chrysaetos canadensis), es decir, un incremento del 75% respecto al 2012, cuando se documentaron 81 parejas.

El águila real presenta territorios de anidación en al menos 31 Áreas Naturales Protegidas del país,

Otro caso de éxito es el jaguar (Panthera onca). El segundo censo nacional de esta especie, en 2018, arrojó que México tiene una población aproximada de 4,800 jaguares en vida silvestre, lo que representa un aumento de 800 individuos en relación al 2010. Actualmente, cerca del 38% del hábitat del jaguar se encuentra protegido por 43 Áreas Naturales Protegidas Federales.

El caso del berrendo peninsular (Antilocapra americana peninsularis) es muy representativo. Después de estar al borde de la extinción, gracias a las labores de conservación, México hoy cuenta con aproximadamente 500 ejemplares de esta subespecie endémica de nuestro país, 260 nacidos durante esta administración, por lo que se considera un ícono de la conservación de especies prioritarias en México.

Este año nacieron las primeras 11 crías de berrendo peninsular en el Área Natural Protegida (ANP) Valle de los Cirios, en la Península de Baja California. Se le considera el único “antílope” del Nuevo Mundo y es el mamífero terrestre más rápido de América, alcanzando velocidades de hasta 95 km/h.

Por su parte, la ballena gris (Eschrichtius robustus) es también un ejemplo de conservación a nivel mundial. El 90% de las ballenas de esta especie se reproducen y nacen en santuarios dentro de aguas mexicanas, el más representativo se ubica en la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno.

La población de estos mamíferos marinos se ha recuperado satisfactoriamente gracias a los programas de protección y conservación,

Destaca el cóndor de California (Gymnogyps californianus) que se consideró una especie extinta en México hasta el 2010. Su reintroducción fue gradual a través del Proyecto de Recuperación de esta especie que logró reintroducir con éxito ejemplares criados en cautiverio en Baja California, California y Arizona. Actualmente existe una población de 39 cóndores dentro del Parque Nacional San Pedro Mártir, de los cuales 33 nacieron en cautiverio y seis en vida libre.

En octubre de 2017, por primera vez que se liberaron ejemplares de cóndor de California, nacidos y criados en cautiverio en México. Se trató de tres ejemplares jóvenes que nacieron entre marzo y abril del 2016 en el Zoológico de Chapultepec y fueron trasladados a San Pedro Mártir para su crianza.

Tres casos más: se duplicó la población de guacamaya roja (Ara macao) en los últimos seis años; pasó de 297 en 2012, a 600 en 2018. A través de la PROFEPA, se trabaja en la protección de esta especie, que es una de las más codiciadas en el mercado ilegal. Asimismo, el bisonte americano (Bison bison) pasó de 37 ejemplares en 2012 a 182 en 2018 en Janos, Chihuahua. Y también Nacieron 5,460 pollos de flamenco rosado del Caribe (Phoenicopteus ruber) más que en 2012, es decir, un incremento mayor al 33%.

En Chiapas, dos ejemplares de pavón (Oreophasis derbianus) fueron liberados a su hábitat de manera exitosa, en la Reserva de la Biósfera La Sepultura. Es la primera ocasión en la historia de la especie que se devuelven a la naturaleza individuos nacidos en cautiverio.

Finalmente, se liberaron varios ejemplares de lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi). Los últimos fueron dos grupos familiares de cinco y 7 individuos. A los padres se les colocaron collares de telemetría satelital para monitorear su actividad y desplazamiento, y tener un adecuado seguimiento de las manadas. En total hay 44 individuos en vida silvestre, luego de haber existido por más de 30 años sólo en cautiverio.

 

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