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Señor Presidente electo ¡Asuma su responsabilidad!

Banqueta Dominical

Carlos Alberto Becerril / Colaboración
cbecerril@sicomunicacion.com

Decía Honoré-Gabriel de Riqueti, Presidente de la Asamblea Nacional francesa en 1789, que “El gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan”. Y en efecto, la salud de un cuerpo social no está en función de lo que “yo quiero”, sino del “debo hacer.” Un ejercicio que va más allá de ganar la popularidad de la población, sino tomar las decisiones correctas en el proceso de la gestión de gobierno
La democracia moderna no es más que la acción de depositar el poder en alguien que, por medio del voto, tendrá la responsabilidad de tomar la mejor decisión en beneficio de la mayoría. Cualquier otra forma de eludirla, será faltar a un simple principio de responsabilidad.
El reciente caso de la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, a todas luces anticonstitucional y amañada, es un signo inequívoco que el actual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha rehuido de la responsabilidad conferida, para arrojar la responsabilidad a un plebiscito, sin pies, ni cabeza, a una masa informe, manipulada y que dijo lo que quería escuchar Manuel Andrés.
En este sentido, López Obrador, en su ya no, tan virtual presidencia, ante el total abandono del gobierno de Enrique Peña Nieto a partir del 1° de julio de su responsabilidad en su agónica gestión presidencial, ha tomado el control total del gobierno.
Se vive un extraño impase, en donde el poder, todavía factico de López Obrador, avasalla, pero al mismo tiempo, se erosiona rápidamente, posiblemente no en sus 30 millones de votantes, pero si ante la nación en su conjunto, con más de 120 millones de personas.
Invocar al pueblo en una forma tan desaseada, como lo fue la consulta del NAICM, para tomar decisiones que afectarán al país en forma decisiva durante los próximos cincuenta años, sin duda, marcará la gestión de Andrés Manuel.
Una decisión que debió ser tomada por argumentos técnicos y económicos, pero que se tomó, con un supuesto aval del pueblo, sin mayor consideración, más que el de las vísceras… y esperemos, que ello sea el único motivo, porque de existir intereses inconfesables en la construcción del aeropuerto, podría significar para la administración de López Obrador, un lastre más pesado de lo que representó la “Casa Blanca” para el presidente Enrique Peña Nieto para su ya concluida gestión.
Señor López Obrador, dice la Constitución de México que el poder reside en el pueblo, pero también dice que ese poder le ha sido conferido desde que le fue notificada su calidad de presidente electo.
La gran encuesta ya la ganó, y no es necesario que realice más consultas.
¡Asuma su responsabilidad!

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