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CHANGING MARKETS FOUNDATION pone en evidencia harineras mexicanas. Incumplen fortificación legislada

Mayoría de empresas harineras en México contravienen la ley, en la obligación de fortificación de sus productos; da a conocer la fundación Changing Markets en una profunda investigación realizada en México sobre la calidad de fortificación de las harinas mexicanas.

 

Changing Markets Foundation / Investigación

www.changingmarkets.org

editor@gm5.com.mx

La mala alimentación está vinculada no solo al sobrepeso y la obesidad, sino también a las carencias de micronutrientes (falta de vitaminas y minerales esenciales para la salud). En México, las carencias de micronutrientes son un problema importante de salud pública. Muchos adultos y adolescentes no reciben suficiente hierro, zinc, calcio o magnesio en su alimentación. Nueve de cada diez mujeres, una cifra alarmante, no están obteniendo suficiente hierro.

Uno de cada cuatro niños sufre de anemia y al menos la mitad de estos casos se pueden atribuir a la carencia de hierro. La gravedad de este problema no se puede sobreestimar; la evidencia muestra que si la anemia nutricional no se detecta y resuelve antes de que el niño cumpla dos años, el daño al sano desarrollo físico y mental se vuelve irreversible.

La legislación mexicana obliga a las empresas a fortificar las harinas de trigo y de maíz con hierro, zinc, ácido fólico y otras vitaminas del complejo B. Los estándares actuales para esta fortificación han estado en vigor durante casi una década. La fortificación de los alimentos es una herramienta importante y eficaz en la lucha contra las carencias de micronutrientes, pero solo cuando se aplica correctamente.

Con base en informes previos, que resaltaron las importantes brechas en el seguimiento y cumplimiento de la fortificación de harinas en México, este informe revela los resultados de las primeras pruebas analíticas, realizadas de forma independiente, sobre el contenido nutricional de 61 productos diferentes de harinas de trigo y maíz, la mayoría de los cuales se adquirieron en los estados de la Ciudad de México y Chiapas a fines de 2018.

Nuestra investigación reveló que únicamente el 7% (4 de 61) de las harinas de trigo y maíz pre-empaquetadas están fortificadas de manera adecuada. Esto representa un enorme fracaso por parte de la mayoría de las empresas con respecto a la correcta fortificación. Los cuatro productos fortificados de forma adecuada fueron harinas de trigo; tres son de las marcas Selecta, Sol de Oro y Río Lerma y uno es de la marca propia del
supermercado La Comer, Golden Hills.

La situación con respecto a las harinas de maíz es particularmente crítica; en este caso, ninguna empresa está realizando una fortificación adecuada. Las empresas utilizan ya sea el tipo incorrecto de hierro o no hacen lo suficiente para asegurarse de que los niveles de hierro y zinc cumplan con los requerimientos de manera regular.

Dado que el maíz representa el 72% de la cuota de mercado de los cereales consumidos en México, la irresponsabilidad de las empresas productoras de harinas de maíz es inaceptable, y debe abordarse como una prioridad. Este informe revela que incluso los productos esenciales de harina de maíz que ofrecen las instituciones gubernamentales Diconsa y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Chiapas no están adecuadamente fortificados. Estos productos no solo están infringiendo la ley, sino que también están fracasando rotundamente en proporcionar alimentos nutritivos a las familias más vulnerables de México.

La industria alimentaria tiene la obligación de respetar la ley y una responsabilidad moral de abordar los problemas nutricionales. Sin embargo, la industria harinera en México está fallando en ambos sentidos. No se trata solo de un problema teórico; las historias personales que se presentan en este informe muestran la realidad de vivir con hambre oculta, cuyas consecuencias se agravan considerablemente por la negligencia de la
industria en el cumplimiento de sus deberes.

Este informe presenta una clara oportunidad para el nuevo gobierno de México, dentro de sus planes de revisión de la política alimentaria y la reforma de los programas públicos para garantizar el suministro de alimentos adecuados y nutritivos para todos los mexicanos. La nueva administración debe tomar de inmediato medidas correctivas para hacer frente a las faltas de la industria harinera y hacer respetar las leyes que se establecieron para garantizar que el pueblo mexicano obtenga nutrientes y vitaminas esenciales a través de sus alimentos básicos.

La fortificación es una herramienta importante en la lucha contra las carencias de micronutrientes, pero solo cuando se aplica correctamente. Nuestra investigación reveló que solo el 7 % de los productos de harina que se evaluaron estaban fortificados de manera adecuada.

Ninguna de las empresas cuyos productos analizamos en este informe alcanzó la puntuación máxima por una adecuada fortificación. Es especialmente preocupante que las empresas con las mayores participaciones de mercado (Gruma, Minsa y Grupo Trimex) no utilicen las
fuentes de hierro recomendadas o que no cumplan en mostrar que adicionan sus productos con las cantidades necesarias de hierro y zinc, de manera regular. Esto representa un total fracaso por parte de la mayoría de lasempresas con respecto a las prácticas de fortificación correctas.

La situación es especialmente inadecuada con respecto a la fortificación de harinas de maíz; la mayoría de las empresas están utilizando un tipo inadecuado de hierro o no están utilizando la cantidad suficiente para asegurar que los niveles de hierro y zinc cumplan con los requisitos mínimos. Dado que el maíz representa el 72% de la cuota de mercado de los granos consumidos en México, la falta de responsabilidad por parte de las
empresas productoras de harinas de maíz es seria e inaceptable y debería tratarse como una prioridad, tanto para garantizar el éxito de los programas de fortificación como para combatir la carencia de hierro y la anemia nutricional en el país.

Nuestras pruebas revelaron que, incluso, los productos esenciales de harinas de maíz que los programas gubernamentales distribuyen para brindar alimentos nutritivos a las familias más vulnerables no están adecuadamente fortificados.

La industria alimentaria tiene la obligación de respetar la ley y una responsabilidad moral de abordar los problemas nutricionales. Sin embargo, la industria harinera que comercializa sus productos en México está fallando en ambos sentidos; está fallando en cumplir con la legislación y, por lo tanto, le está fallando a las personas más vulnerables de la población mexicana.

No es solo un problema teórico; muchas personas en México viven con las consecuencias de una mala nutrición. Las historias personales que se presentan en este informe, de mexicanos que sufren anemia y carencias de micronutrientes, muestran la realidad de vivir con hambre oculta, cuyas consecuencias se agravan considerablemente por la negligencia de la industria en el cumplimiento de sus deberes. El gobierno debe tomar de inmediato medidas correctivas para hacer frente a este fracaso de la industria y para hacer respetar las leyes que se establecieron para garantizar que el pueblo mexicano obtenga nutrientes y vitaminas esenciales a través de sus alimentos básicos.

Nuestros estudios de caso también muestran que, aunque las personas podrían necesitar una mayor capacitación y mejor asesoramiento con respecto a lo que constituye una alimentación sana, también requieren mayor disponibilidad de alimentos saludables y nutritivos. La industria desempeña un papel clave para conformar el entorno alimentario y para contribuir al flagelo nacional que provocan todas las formas de desnutrición.

La industria es responsable en gran medida de la alta disponibilidad y la comercialización agresiva de alimentos ultraprocesados en México, que no solo están fortificados de manera inadecuada, sino que también tienen altos niveles de azúcar añadido, sal y aditivos, por lo que representan un riesgo en el desarrollo de obesidad y enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación. La evidencia ha mostrado que la industria alimentaria
tiene grupos de presión poderosos que trabajan para oponerse y debilitar las políticas de nutrición en México.

Este estudio se suma a esta evidencia al demostrar que, además de oponerse a las normas, una vez que las normas se han implementado, la industria fracasa de manera apabullante en el cumplimiento adecuado de estas. La industria alimentaria ha insistido que tiene que ser parte de la solución para combatir la desnutrición, y a menudo pregona sus esfuerzos en materia de fortificación como evidencia de sus acciones hacia ese fin.

Sin embargo, este informe sugiere que es pura retórica y demuestra que, una vez más, la industria alimentaria carece de transparencia y sigue estando impulsada por intereses privados en lugar de velar por la salud pública. Este informe presenta una clara oportunidad para el nuevo gobierno de México, dentro de sus planes de revisión de la política alimentaria y la reforma de los programas públicos para garantizar el suministro de alimentos adecuados y nutritivos para todos los mexicanos.

Con respecto a la legislación de fortificación existente, el gobierno debería implementar inmediatamente su propio programa de monitoreo y comprometerse con las empresas harineras para garantizar que mejoren sus prácticas de fortificación. Las normas se deben fortalecer
e incluir detalles de inspecciones constantes y la imposición de sanciones a cualquier empresa harinera que no cumpla con la ley.

Como prioridad, el nuevo gobierno debería revisar las harinas que se producen para los programas de bienestar social, tales como el DIF y Diconsa. Si el nuevo gobierno asume el control de la situación que dejó la administración pasada, y garantiza que la fortificación de los alimentos se lleve a cabo de forma adecuada, se podría lograr un cambio positivo y significativo en la salud y la nutrición del pueblo mexicano.

Recomendaciones:

 

Gobierno

• Actualizar la norma mexicana NOM-247-SSA1-2008 para incluir los pormenores de un monitoreo externo y su implementación en molinos, ventas al menudeo y en puntos de importación. Esta norma debe especificar la frecuencia del monitoreo, los métodos utilizados y los indicadores de éxito. También se debe proporcionar detalles de las inspecciones y sanciones.

• Proporcionar al organismo gubernamental pertinente, la COFEPRIS, el presupuesto y los recursos humanos necesarios para llevar a cabo el monitoreo y la implementación de manera eficaz.

• Asegurar que solo las empresas que lleven a cabo el proceso de fortificación de conformidad con la ley puedan proveer harina a los programas de Diconsa, DIF y a cualquier otro programa para las personas más vulnerables.

• Actualizar la norma mexicana NOM-247-SSA1-2008, de conformidad con las más recientes directrices de la OMS para garantizar que la norma sea clara y sin ambigüedades con respecto a las fuentes de micronutrientes que se deberían y no se deberían usar para fortificar las harinas.

• Hacer públicos los datos del monitoreo externo y el cumplimiento y ponerlos a disposición de la sociedad civil, los consumidores y la industria.
Industria harinera

 

Industria harinera

• Cada empresa debe investigar sus deficiencias en materia de fortificación y publicar un plan para corregir las deficiencias en las prácticas de fortificación que se destacan en este informe.

• Fortificar las harinas de conformidad con la Ley General de Salud y la norma mexicana NOM-247-SSA1-2008 y demostrarle de manera clara al gobierno y al público que esto se está llevando a cabo de manera regular a nivel producción, en particular en el caso de contratos relacionados con la producción de harinas para los programas gubernamentales de bienestar social y de nutrición.

• Fortificar las harinas con las vitaminas y minerales recomendados en las más recientes directrices de la OMS y de conformidad con las disposiciones de la norma mexicana NOM-247-SSA1-2008.

• Mantener informes de control de la calidad con respecto a la fortificación y ponerlos a disposición de funcionarios del gobierno para que los revisen.

• Notificar de manera proactiva, al gobierno y al público, detalles sobre el tipo de premezcla, proveedores de
premezcla y procedimientos de operación estándar para la fortificación de alimentos.

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