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“LA PREGUNTA ETERNA” Por: Juan José Rodríguez Prats (Opinión)

“Tan intensa como la lucha por el poder ha sido la lucha contra el poder “
Diego Valadés

 

Juan José Rodríguez Prats / Colaboración

editor@gm5.com.mx

Desde siempre el tema de la política ha estado bien posicionado en la opinión pública, sin embargo, tengo la impresión de que en lo que va del siglo se ha acentuado aún más el interés por reflexionar sobre los hombres y las mujeres en el poder. Desde todos los ámbitos se repite la misma pregunta que la humanidad se viene haciendo desde hace miles de años, consistente en buscar el cómo se pudieran disminuir las desviaciones en el ejercicio de una responsabilidad pública.

En el meollo del asunto está la condición humana, que para algunos cambia cuando se escalan niveles de jerarquías y para otros se revela como es, ya sin disfraces ni simuladas actitudes. Lo cierto es que por una razón u otra, el ser humano con poder es en extremo peligroso y además, se torna tremendamente enigmático. Tal parece que uno de los ingredientes de la política es el misterio. En mala hora. Como lo expresa el pensador Noam Chomsky : “La crueldad en la política es asombrosa”.

En México hay muchos pensadores que se han encargado de señalar contrastes e incongruencias de nuestros personajes políticos. Fernando Benítez escribe: “uno fue el Porfirio Díaz de la no reelección y otro muy distinto el de 1908; uno el Carranza de 1913 y otro el de 1920; uno el Obregón del 20 y uno diferente al del 28; uno el Calles del 24 y uno casi antípoda el de 1933. El poder absoluto los había envenenado haciendo de ellos sus propios espectros”. Podríamos continuar en nuestra apesumbrada historia enumerando inconsistencias.

No es tan solo nuestro caso. Todas las naciones lo han sufrido. De ahí que se elaboren constituciones que deben cumplir dos requisitos: división del ejercicio del poder para lograr su equilibrio y enunciar los derechos humanos como reconocimientos de la dignidad de los gobernados.

Uno de los mejores documentos jurídicos fue la Constitución de Weimar elaborada en Alemania en 1919. No obstante tenía un artículo, el 48, que fue la rendija que aprovecho el nazismo para derrumbar el estado de derecho. Transcribo dos de sus párrafos: “si la seguridad y el orden público al interior del Reich son severamente dañados o están en peligro, el presidente del Reich podrá tomar las medidas necesarias que lleven a restablecer el orden, interviniendo con la asistencia de las fuerzas armadas de ser necesario. Para este propósito podrá suspender temporalmente, totalmente o en parte, los derechos fundamentales proveídos en los artículos… el Presidente del Reich deberá informar al Reichstag sin demora todas las medidas tomadas. Estas medidas pueden ser revocadas a petición del Reichstag”.

¿Le parece familiar el texto? Si usted lo coteja con el artículo quinto transitorio de nuestra Constitución de la Reforma recientemente aprobada, sobre la guardia nacional, casi se podría afirmar que fue transcrito literalmente.

Hitler se apodero con otros documentos jurídicos como la ley habilitante de 1933 y la legislación generada a raíz del incendio de Reichstag en 1934. Josphe Goebbels llegó afirma: “la voluntad del fuhrer ha quedado establecida totalmente, los votos ya no importan más. Solo el fuhrer decide. Esto ha sucedido más rápido de lo que pensábamos”.

Estudiar los derechos de otras naciones es un ejercicio útil, por algo se le ha dado relevancia al derecho comparado. Estoy señalando hechos no pretendo inventar peligros ni especular sobre posibles males, simplemente como estudioso del derecho aporto mi punto de vista a los cambios de nuestra Carta Magna.

RevistaGM5
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